Media vida es puro sueño

Los científicos de los Objetos demuestran que -soñando o no- nos pasamos media vida dormidos y media despiertos. Los científicos de la Energía afirman que vigilia o no vigilia, siempre estamos dormidos hasta que dejando de soñar despertamos. Sea como sea, en lo personal prefiero por el momento no meterme en discusiones y utilizar mis sueños como herramienta para aprender cosas y perfeccionar habilidades, y como un medio de actividades deliberadas para divertirme, y luego compartir. Bienvenidos.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Manguerita




Me sucedió algo curioso.

Me acosté en la hamaca alrededor de las diez de la noche, porque me sentía un poco cansado y somnoliento. No me  dormí de golpe, sin embargo. El sueño se hizo esperar por algunos minutos. Mientras llegaba, aproveché para llamar al silencio "gritando" en mi mente "¡Silencio, Silencio, Silencio!", cada vez que ese "río caótico de voces múltiples" irrumpía como en oleadas dentro de la cabeza. ¿Cuánto tiempo había pasado?. El ensueño no llegaba, tampoco estaba despierto. Tenía los ojos cerrados, pero "sabía" que si lo deseaba podía abrirlos en cualquier momento. El cuerpo lo sentía "de una sola pieza y parejo de sensaciones" (es lo mejor que puedo explicarlo), pero no agarrotado ni incómodo, ni "burbujeante" de ninguna manera. Era como lo que estaba viendo: no percibía más que una oscuridad plana y homogénea. No recuerdo sonidos.


Estaba en una posición de esas que solo pueden tenerse en una hamaca cuando te vuelves a un lado y al otro torciendo las extremidades del cuerpo y tus manos levemente y en distintas direcciones. El brazo
izquierdo estaba pegado al costado y estirado hacia atrás de la espalda, el otro brazo estaba doblado con la mano descansado suelta sobre la cabeza.


En cuanto a sensaciones corporales, se sentía "ni bien ni mal", ni cómodo ni incómodo. Era un estado que podría calificarse como "suspendido" o "indiferente". No tenía pensamientos como los tengo en la vigilia, pero sí había "razonamientos", sin embargo, estos razonamientos "no me afectaban" como me afectan en la vigilia;
eran más bien algo lejano. 


No había la sensación de fuerza, plenitud, osadía y felicidad que tengo en el ensueño, solo estaba "parejamente conciente" de todo dentro de mí y a mi alrededor.


En un momento determinado moví -sin habérmelo propuesto concientemente- un poco la mano derecha hacia la parte trasera de la cabeza y toqué con la punta de los dedos algo así como una "antena pequeña" "pegada" a la coronilla. La palpé sin mucho entusiasmo y pensé que, sin darme cuenta, me había acostado encima de algo. Me dio la impresión de que se trataba de un teléfono celular (móvil le dicen los ibéricos, creo) de esos
pequeñitos y que lo que tocaba era la pequeña antena fija cubierta de plástico.
Me sentía bien, no quería salirme de aquella sensación, así que decidí actuar lentamente, para no echar a perder lo que fuera que estaba sucediendo y lo que -pensé- podría venir después de eso. Así que tomé el objeto con tres dedos y comencé a tirar poco a poco de ella.


¡Sorpresa! No era un teléfono. Era algo así como una manguerita flexible de media pulgada que, sentí, al jalarla, estaba completamente dentro de mí.Seguí jalando y me di cuenta de que aquella manguerita tenía la misma
longitud que la altura de mi cuerpo (mido 1.72 m). Era "remota, lejanamente doloroso", como si estuviera anestesiado y me extrajeran quirúrgicamente una sonda metida en la carne. Lo curioso era que sentía que, al salir, la manguera pasaba entre la nariz y los ojos, pero decididamente también a lo largo y a través de la columna y las piernas hasta la punta de la cabeza.No me inmuté, sin embargo, dado que -no sé en realidad como- razoné que debía estar dormido y estaba distorsionando sensaciones comunes. Divertido en cierto modo, seguí jalando lenta y resueltamente de aquello hasta que terminó de salir por completo.


Luego me asaltaron pensamientos racionales. ¿Y si se trata de un animal?... quizá se me subió encima una culebrita, o quizá es una de las cuerdas con que está atada la hamaca. ¿Que será?. Entonces me dio
curiosidad por saber de qué se trataba "en realidad" aquello, así que me forcé a abrir los ojos para despejar el misterio. Desperté sin dificultad. Bueno, lo primero que me sorprendió fue la manera en que percibía el
entorno. Todo estaba marcadamente contrastado. La oscuridad era completa y tenía una cualidad intensa y sedosa (un negro negrísimo, como no recuerdo haber visto nunca antes en la vigilia, además de
colores muy intensos), las luces del reloj del estéreo y del conector múltiple brillaban exageradamente y como si fueran fluorescentes. Los perfiles de todas las cosas -a pesar de la intensa negrura reinante- se destacaban excesivamente nítidos.No quise prender la luz, no quería perder esa sensación de marcado contraste y sedosidad. No obstante, en la penumbra me di cuenta de que no había ningún objeto extraño por ahí, aparte de la hamaca, el piso pulido, mis sandalias y yo [El ideal que tengo de una casa  habitable para es un entorno limpísimo, completamente iluminado con luz exterior a través de enormes ventanales, inmerso entre gigantescos árboles y vegetación, con texturas delicadas y ásperas en balance, con cero objetos en paredes, techos y pisos, y con los servicios completamente ocultos a la vista y al olfato].


"Lo que no mata, engorda", se me vino a la mente y volví a acomodarme en la hamaca para proseguir el sueño. No recuerdo en qué momento me dormí, solo pareció un instante, sin embargo, cuando abrí los ojos,
tenía dolor de estómago y tuve que ir de emergencia al sanitario. Las cosas seguían viéndose igual de intensas, con luz prendida o apagada. Me vi en el espejo, tenía los ojos completamente enrojecidos, pero -
contradictoriamente- me sentía muy bien. Revisé todo con la luz prendida, después la apagué. Volví a
acostarme, no sin antes observar unos minutos todo con la luz apagada nuevamente. La percepción excesivamente contrastada proseguía igual con luz o sin ella. ¿Estaría ensoñando? Realicé algunas comprobaciones y concluí que estaba en la vigilia. No supe el momento en que quedé dormido nuevamente -me da la impresión que no hubo transición entre vigilia y sueño. Cuando nuevamente abrí los ojos, ya había amanecido.
La percepción nítida y contrastada no había desaparecido, el cielo tenía hacia el este una tonalidad increíblemente naranja, prácticamente todo el cielo estaba teñido de un naranja fluorescente, anunciando la salida inminente del sol, pero este tardó aún una hora -minutos más, minutos menos- en asomarse sobre el horizonte. Seguía sintiéndome bien. De hecho estaba contento.

Ya era más del medio día y la percepción contrastada y nítida continuaba. La sensación de bienestar corporal y cierta "calidez sin calor" también persistía, incluso al siguiente día.

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