Media vida es puro sueño

Los científicos de los Objetos demuestran que -soñando o no- nos pasamos media vida dormidos y media despiertos. Los científicos de la Energía afirman que vigilia o no vigilia, siempre estamos dormidos hasta que dejando de soñar despertamos. Sea como sea, en lo personal prefiero por el momento no meterme en discusiones y utilizar mis sueños como herramienta para aprender cosas y perfeccionar habilidades, y como un medio de actividades deliberadas para divertirme, y luego compartir. Bienvenidos.

sábado, 6 de octubre de 2012

Sueño Anidado en Otro



Es de madrugada, todo está quieto y vacío; todo en penumbras. Estoy a un lado de una estructura elevada, en la puerta de la casa de mis padres.

Por un momento me siento desorientado, pero luego me viene a la mente la idea de que tal vez esté dentro de un sueño especial. Recuerdo las instrucciones que el nagual Juan Matus le dio a su pupilo Carllos; evanto las manos y las veo por un lado y por otro, luego veo objetos y regreso a ellas. Estoy dentro de un ensueño y la rutina de bascular entre manos y objetos no modifica nada; me dispongo a ejecutar algunos experimentos, así que pongo manos a la obra.

Para empezar, me elevo con un salto hasta el techo de aquella estructura y luego bajo e inspecciono todo minuciosamente; trato de fijarme en detalles pequeños y ocultos, para tratar -aunque conozco de sobra la inutilidad de ello- de encontrarlos luego en la vigilia. Cuando termino la revisión del sitio vuelvo a elevarme hasta el techo de un salto.

El panorama es imponente y puedo orientarme y reconocer algunas cosas en la distancia. De pronto advierto que afuera de la casa, en la ancha entrada cubierta de cemento, hay dos niños pequeños y descalzos que yo conozco en la vigilia. Parecen un poco desorientados también. Los señalo con el meñique y fosforecen con una luz dorada.

Los llamo por sus nombres y les digo que suban a donde estoy. Ellos afirman con la cabeza y, de pronto, sin transición alguna, se encuentran a mi lado, sonrientes y viendome a la cara.
Les digo algunas cosas acerca de el ensueño y de cómo podemos aprovecharlo para hacernos mejores personas y para adquirir y perfeccionar habilidades. Ellos escuchan todo cuanto digo sin decir nada y sin poner mucha atención, como si ya supieran todo eso.
No sé por qué entonces les hablo de las "posiciones gemelas" (acostarse a dormir dentro del sueño del modo en que uno se durmió en la vigilia) y eso sí parece ser novedad para ellos, porque escuchan con total concentración. Decidimos hacer una prueba de inmediato.

Nos acostamos los tres boca arriba con la cabeza hacia el noroeste, la niña a la izquierda, el niño al centro y un servidor a la derecha. El sitio no es muy grande y apenas cabemos los tres en él, siento a la niña pegada a mi hombro izquierdo. Se siente tan real, me digo mientras me relajo.

Cierro los ojos y les digo que se duerman y traten de despertar nuevamente ahí mismo. Les hago hincapié en que deberán dormirse y despertar de nuevo ahí mismo, para que podamos seguir juntos.

Cuando me estoy quedando dormido siento que el niño se mueve como sacudido sorpresivamente. Abro los ojos y veo por encima del cuerpo del niño cómo la niña está cayendo hacia abajo por el lado izquierdo de aquella superficie rectangular. MI cuerpo reacciona por sí mismo; mi abrazo derecho sale disparado y atrapa a la niña por el tobillo de su pie izquierdo, evitando que termine de caer hacia el piso. El niño abre los ojos sorprendido, pero no se levanta.

Cuando la subo nos cuenta una historia que no comprendo bien; de su relato sólo recuerdo la frase "me jaló así una cosa que tiene manos", el gesto de jalar que imita con ambos brazos y los dedos en garra. Los tres estamos parados y escudriñamos los alrededores sin encontrar nada; lo hacemos volando y dando grandes saltos, tomados de las manos.

Entonces le digo a la niña que no hay problema, que no tema, que ahora la vamos a cuidar los dos acostándola enmedio de nosotros.

Nos volvemos a acostar otra vez boca arriba, ahora con la niña enmedio.
De pronto hay un vacío, supongo que me quedo dormido totalmente.
Abro los ojos, y me encuentro en mi hamaca, en la vigilia.

No me agrada el haber "fallado" en el experimento, así que cierro los ojos nuevamente, con el sitio del ensueño en mente. Me duermo.

Abro los ojos y me doy cuenta de que ha resultado; estoy nuevamente a un lado de los niños. Los dos parecen dormir profunda y plácidamente. Les hablo con suavidad mientras los muevo un poco con las manos. Abren los ojos poco a poco y después se levantan.

Les digo que ahora las cosas son tan reales que podrían hacerse daño si no son cuidadosos. Les pregunto si les gustaría  jugar a volar por encima de las casas y los cerros cercanos.
Como ellos responden afirmativamente, nos tomamos de las manos y nos dejamos caer desde lo alto, luego nos elevamos rápidamente hasta las alturas y nos soltamos.

Sólo recuerdo que volamos y volamos incansablemente por todos lados reconociendo casas y objetos familiares; la sensación de felicidad absoluta, el enorme poder de la madrugada y el alto techo de nubes sobre los hermosos y vivos cerros oscuros que rodean la bahía.

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