Media vida es puro sueño

Los científicos de los Objetos demuestran que -soñando o no- nos pasamos media vida dormidos y media despiertos. Los científicos de la Energía afirman que vigilia o no vigilia, siempre estamos dormidos hasta que dejando de soñar despertamos. Sea como sea, en lo personal prefiero por el momento no meterme en discusiones y utilizar mis sueños como herramienta para aprender cosas y perfeccionar habilidades, y como un medio de actividades deliberadas para divertirme, y luego compartir. Bienvenidos.

sábado, 6 de octubre de 2012

Palabras en el Cielo



Estoy en una de las habitaciones de una casa de un piso, con tres mujeres, dos jóvenes musculosos que parecen gemelos y que se mueven como trapecistas de circo [?], vestidos como los antiguos indios de Estados Unidos. Una joven cuyos razgos no recuerdo muy bien, un hombre mayor y dos mujeres de unos cuarenta y tantos años; una blanca de pelo corto y otra trigueña de pelo largo y quebrado. Al viejo y a uno de los indios los he visto antes unas tres o cuatro veces dentro del sueño.

La mujer blanca está junto conmigo y me habla cariñosamente con palabras cortas y suaves, yo masajeo sus pies, sus tobilos, sus rodillas, sus piernas, y toco algunos puntos de su cuerpo con la punta de los dedos, pero, extrañamente, no hay ni el más mínimo componente sexual en esa actividad; es más bien un acto de afecto mezclado con juego. Ella me observa atentamente y reacciona con gestos exagerados de asombro o risa a algunas cosas que yo hago. Parece divertida; es como si yo fuera su perrito y ella observara mis travesuras de mascota consentida.

En un momento determinado me dice "ven conmigo", y yo la sigo hasta la puerta de entrada, donde hay unos escalones que conducen hacia el patio; esa habitación está en penumbras y el piso parece estar abajo del nivel del suelo en el exterior. Cuando estamos afuera me señala con la mano hacia el cielo y veo que sobre el fondo azulado aparecen y desaparecen palabras, como si un gigante invisible las escribiera con una especie de niebla blanca.
La mujer me dice: "ve por ella", yo afirmo con la cabeza y de pronto me encuentro en un lugar completamente distinto. Otro mundo.


Estoy en una gran planicie rectangular levemente inclinada en uno de sus lados. Es grande, completamente lisa, más lisa que el cemento pulido. Es como si fuera una enorme pieza de loseta para piso color gris claro. La pendiente es muy suave, casi no se ve, pero se percibe como una sensación-certeza.

En donde termina el piso, hay una especie de pared que desciende abruptamente hacia un abismo cuyo fondo no puede apreciarse, debido a que toda aquella pared que va hacia la profundidad está cubierta completamente de árboles y vegetación densa.

Es de madrugada. Todo está oscuro, aparentemente no hay ninguna fuente de luz. En el cielo azul oscuro se aprecian girones de nubes dispersas. Estas nubes tienen una configuración extraña, son circulares. Parecen esos anillos que suelen crear con la boca los fumadores al hacer pasar el humo del cigarro por la boca entreabierta, con la diferencia que estas nubes con forma anillos no se desvanecen, solo se mueven todas lentamente en una misma dirección.

Aparte de las nubes, hay otras cosas que tienen forma circular, pero no recuerdo ahora qué son  exactamente o dónde estaban o qué aspecto tenían en ese momento [?].
Me preguntaba si todo aquello tenía algún significado, pero no pude hallarle otro más que la sensación de estar en otro mundo.

En esa planicie completamente desprovista de objetos encontré a una mujer que en lugar de hablar, escribía en el aire pensamientos con letra azul.
Leo lo que dice: son cosas triviales y conceptos simples. Me recuerda a esas cartitas que escriben los niños y adolescentes cuando comienzan a "jugar a los novios". Sin embargo, ella parece profundamente conmovida. Me dá la impresión de que lleva mucho tiempo ahí sola.

En un momento determinado me invade una sensación de afecto por aquella mujer desconocida y decido llevármela conmigo. La tomo de la mano izquierda con mi mano derecha y comenzamos a caminar con dirección hacia los árboles.
Ella sigue escribiendo en el aire palabras sueltas mientras sonríe. Yo le digo: "aquí está muy oscuro, voy a llevarte hacia la luz". Quiero lanzarme al abismo con ella y salir volando de ahí juntos.

Cuando llegamos casi al borde del abismo arbolado, la mujer parece darse cuenta de mi intención, se para en seco y se resiste a avanzar, parece asustada con la perspectiva de lanzarse a aquella profundidad. Deja de escribir en el aire y yo trato de obligarla con suavidad a seguir caminando.

De pronto la mujer se eleva en el aire, da un giro extraño y cae hacia un canal abierto en el piso, hacia nuestra derecha. Ese canal había pasado desapercibido para mí mientras caminábamos, pero ahora lo puedo ver con toda claridad.

El movimiento que ella efectuó tuerce mi brazo, me obliga a soltarla y me tira al piso, de manera que quedo acostado de espaldas. Ahora la mujer está metida dentro de aquel canal y veo que hay otras personas también ahí, todas muy jóvenes. Son cuatro, un hombre y tres mujeres más. Parecen agitados.

Sigo de espaldas contra el piso, con la cabeza colgando en el borde del canal y mi mano izquierda colgando en el aire.
Le digo algo que sale de mi garganta "por sí mismo", sin mi aparente consentimiento:
- "Llevas viviendo mucho tiempo en esta oscuridad, ya eres una criatura de la noche ¿Temes a la luz?. No temas, confía en mí; sólo voy a llevarte conmigo.

Como respuesta, casi al terminar de hablar, sus dos manos se convierten en afiladas garras y lanzan dos zarpazos, uno hacia mi cabeza y el otro hacia mi pecho. Sus golpes los siento como "masas densas de aire" [?] atravesándome. Sé que no puede hacerme daño. Me siento sereno, seguro, relajado y muy poderoso.

Al terminar su agresión se retrae temerosa y entonces, nuevamente, mi garganta habla "sin mi consentimiento". Me escucho decir:

-"No te gastes, no puedo dañarte y tú no puedes dañarme". ¿No quieres liberarte?.

De pronto algo se apodera de mí; una ola recorre mi cuerpo, algo que siento como un "cuchillo acerado" [?]. Mi garganta emite un sonido fuerte, extraño, aterrorizante, sordo, inhumano; que me sobresalta en alguna parte de mí mismo. Mi cuerpo parece actuar separadamente de mi mente. Al mismo tiempo que emito ese rugido terrorífico, mi mano izquierda sale disparada y aferra a la mujer por el cuello. Ahora mi cuerpo gira y quedo con el pecho hacia el piso. Con la mano derecha tomo el brazo izquierdo de la mujer y luego suelto su cuello y agarro su brazo derecho con la izquierda; parezco tener una enorme fuerza. Todo este evento sucedió muy rápidamente y sin que intervinieran pensamientos de ningún tipo; como si yo fuera un títere que se observa a sí mismo "desde adentro" [?].

La mujer está visiblemente aterrorizada y entonces los cuatro jóvenes efectúan un movimiento que me parece coordinado, rápido, eficiente y elegante; el hombre la abraza por atrás, una joven lo abraza a él también por la espalda y las otras dos abrazan a la mujer por sus dos costados. Todos parecen asustados y enfocados en mí.

Me doy cuenta de que estoy apretando excesivamente las muñecas de aquella mujer y aflojo la fuerza. Pongo las manos en forma de anillo para permitir que la mujer no sufra, pero sin dejar que se me escape. Mis manos funcionan ahora como esposas policiacas.
Les hablo con suavidad. Les digo que no tienen nada que temer, que no pretendo hacerles daño; que solo quiero llevar a la mujer "hacia la luz".

Pasa un tiempo más o menos largo, en el que ellos y yo parecemos esperar cada uno el siguiente movimiento del otro.

Sé que no podré mover a ese grupo mientras estén así entrelazados. Es evidente que la mujer no desea salir de ahí y sus compañeros no quieren que me la lleve.
Decido irme de ahí cuanto antes. No tiene caso insistir en llevarme nada de ahí.
Me enfoco en mi cama y, un poco antes de despertar, suelto a la mujer y a sus amigos.

Una vez despierto me siento confuso, no se si me he despertado del todo o no. Me pregunto qué habría sucedido si esto tuviera algo de real; me pregunto que habría sucedido de no haberla soltado ¿Qué habría hecho con ella? Menudo problema en que me habría metido. En realidad no habría sabido conducirla a ningún lado…

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